Hoy supe que existías. Me hice una prueba de sangre, porque deseaba tanto que existieras... que me convencí de estar únicamente tratando de aliviar mis ansias y acabar con la esperanza. Pero resultó que existís. Que hace una semana y media, cuando sentí un punzante dolor en el vientre y pensé "se implantó", tal vez no fue mi imaginación. Y cuando me arrodillé en la cocina hace unos días, para darle gracias a Dios por tu vida y darte la bienvenida a la mía, tampoco fue mi imaginación. Ya estabas ahí. Yo lo sabía. Pero no lo sabía. Hoy sé que existís y le doy gracias a Dios por todo lo que sos.
miércoles, 6 de agosto de 2014
martes, 5 de agosto de 2014
Crisis de fe
Sin saber que creer, deambulo entre el agnosticismo y un ateísmo disfrazado. Pero no... nunca logro llegar a esa frontera, porque la oración sale de mis entrañas como una necesidad antigua, como un reconocimiento obvio de que lo incomprensible es inalcanzable para mi mente, pero metido fuertemente bajo mi piel.
La otra noche, en la madrugada, sentí que Jesús me hablaba. Y decía: "Deja de esperar que los barcos se junten para pasar de uno al otro. Salí de tu barco de una vez y caminá sobre el agua".
Sigo tratando de interpretarlo. No sé por donde empezar.
La otra noche, en la madrugada, sentí que Jesús me hablaba. Y decía: "Deja de esperar que los barcos se junten para pasar de uno al otro. Salí de tu barco de una vez y caminá sobre el agua".
Sigo tratando de interpretarlo. No sé por donde empezar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)