martes, 5 de agosto de 2014

Crisis de fe

Sin saber que creer, deambulo entre el agnosticismo y un ateísmo disfrazado. Pero no... nunca logro llegar a esa frontera, porque la oración sale de mis entrañas como una necesidad antigua, como un reconocimiento obvio de que lo incomprensible es inalcanzable para mi mente, pero metido fuertemente bajo mi piel.

La otra noche, en la madrugada, sentí que Jesús me hablaba. Y decía: "Deja de esperar que los barcos se junten para pasar de uno al otro. Salí de tu barco de una vez y caminá sobre el agua".

Sigo tratando de interpretarlo. No sé por donde empezar.

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